viernes, 28 de enero de 2011

"El incidente", genial ejercicio de suspense

M. Night Shyamalan se ha convertido en los últimos años en uno de esos directores alabado por unos y odiado por otros. Ha sido encumbrado como uno de los grandes por películas como "El protegido" o "El sexto sentido" y apaleado por otras más recientes, como "Airbender" o "El incidente". Pero lo que nadie le puede negar es que Shyamalan es uno de los mejores directores del cine mainstream y poco a poco entrará en el olimpo de los grandes directores de la historia del cine.

"El incidente" parte de una premisa muy interesante, la naturaleza se revela contra el ser humano, causando unas extrañas y escalofriantes muertes. Elliot Moore (Mark Wahlberg) es un profesor de ciencias con una fría relación con su mujer Alma (Zooey Deschanel). La pareja, junto con un amigo Julian (John Leguizamo) y su hija Jess (Ashlyn Sanchez) emprenderán un viaje para intentar escapar de las "malignas" fuerzas de la naturaleza.

La película comienza con unas secuencias inquietantes que te meten en la película desde el primer segundo. La autodestrucción del ser humano resulta de una fuerza arrolladora y su crudeza muestra una parte que no habíamos visto en este director. No se oculta nada, las muertes son mostradas en primera persona y con una frialdad digna de cualquier telediario. La atmósfera de suspense está creada desde la primera secuencia, el suave movimiento de la cámara, la tranquilidad de las muertes, la planificación,  una fotografía sobria que irá desarrollándose a lo largo de la historia, la espectacular banda sonora de James Newton Howard..., todo forma un producto que uno hecha de menos muy a menudo y que Shyamalan se encarga de poner en marcha recordando el por qué, de que le comparen con Hitchcock.

La historia muestra un acontecimiento colectivo visto desde el punto de vista individual, una tónica en la filmografía de este director. Vemos como la sociedad americana, llena de miedos e inseguridades reacciona ante un ataque y muestra la incapacidad del ser humano por reaccionar de manera lógica a una situación que le supera y que no comprende.

Shyamalan es uno de esos directores que piensa en el espectador, en llenar una sala y tiene la capacidad de hacer un blockbuster de calidad. Algo muy difícil de ver hoy en día. Y en esta película se enfrentaba a una idea muy compleja de llevar a la pantalla porque no hay un enemigo físico. Mostrar a la naturaleza como asesino implacable supone un reto como realizador y lo supera con creces. Hay secuencias magistrales que te ponen los pelos de punta y en realidad sólo estás viendo las ramas de árbol mecerse con el viento.


Después de los halagos vienen los palos. Hay algo del guión que no funciona como debería. Y creo que son los diálogos. Suenan exagerados y fuera de contexto, falta toda la carga emocional a la que nos tiene acostumbrados Shyamalan. Los personajes funcionan a trompicones no hay una fluidez. La alternancia entre secuencias de tensión y respiración para el espectador parecen colocadas matemáticamente, lo que le hace perder frescura y convierte a la película en predecible. Los toques de comedia (Hitchcock, una vez más) parecen muy forzados, les falta la ironía y el humor negro propio de estos thrillers.

Otro problema grave son los actores. Mark Wahlberg no es Bruce Willis, Mel Gibson, Samuel L. Jackson, Joaquin Phoenix... Su cara no tiene el "bagage" ni la profundidad de los otros. Y a su personaje le falta estar más castigado por la vida para que la catarsis del final sea  más poderosa. Pero el premio a la peor interpretación se lo lleva la guapísima y sosísima, Zooey Deschanel, que se pasa toda la película con cara de no saber donde está ni que hace allí. También hay un detalle que me llamo mucho la atención, es la primera vez que veo un personaje infantil que no funciona en una película de este director. Todos recordamos a Haley Joel Osment, haciendo el mejor papel de su vida en "El sexto sentido" o a Spencer Treat Clark en "El protegido", o los niños de "Señales" y sin embargo la niña de "El incidente" no le funciona, la utiliza como nexo de unión entre la pareja pero no creo que tenga el peso necesario. Sólo se salva John Leguizamo aunque no dura mucho en pantalla y sobre todo la Señora Jones un personaje sacado de una pesadilla "hitchconiana".

Pero pese a un guión inconsistente, la maestría en la realización convierte a "El incidente" en un ejercicio de suspense digno de los más grandes y al espectador en una coballa que seguirá las miguitas de pan por todo el laberinto. Puede que algunos la odien y les parezca una de las peores películas de Shyamalan. Para mi, creo que es una buena película y que no se le pude exigir que cada cosa que haga supere la anterior. Si todas las películas que haga este director, las vamos a comparar con "El protegido", mal vamos.

Nota: 7,5.


sábado, 22 de enero de 2011

El Show de Truman de Peter Weir




Truman Burbank es un hombre anónimo que lleva una idílica vida en una encantadora localidad costera llamada Seaheaven. Según los cánones del “american way of life” podría decirse que tiene una mujer perfecta, una casa perfecta, un oficio perfecto, un amigo perfecto…todo sería verdaderamente maravilloso si no fuera porque nada de ello es real sino un gigantesco decorado del programa de televisión más visto del mundo “El show de Truman”, que sigue la vida de su protagonista desde el día en que nació hasta, presumiblemente, el día que muera. El único que ignora que absolutamente todo son decorados, atrezzo y actores es el propio Truman, que ve su mundo como real y perfectamente normal.

El director de “Picnic at Hanging Rock” o la más reciente “Master and Commander” se lanzaba allá por finales de la década de los 90 a dirigir esta curiosa historia la cual nos vendieron como el verdadero salto interpretativo de Jim Carrey pero que resultó ser mucho más que eso. Peter Weir nos enseñaba una vez más con “El Show de Truman” su buen hacer a la hora de dirigir películas, de meterse al espectador en el bolsillo y hacerle partícipe de la historia como si estuviera dentro de ella, lo cual en este caso resulta un doble mérito al contarnos una historia dentro de una historia, enredándonos en las dos por igual.

Resulta muy inteligente por parte de Weir el modo en el que va desvelando las realidades que vemos en el film. En los primeros minutos, y gracias a una colocación muy cuidada de de la cámara, angulaciones, grandes angulares… asistimos como un televidente más, o casi como un voyeur omnipresente, a la vida de Truman y su rutina, pero ya notamos que algo chirría en Seaheaven. Con los primeros momentos de duda del protagonista sobre su mundo ya podemos ver la realidad de Truman en toda su amplitud junto con todos los espectadores que día a día siguen sus andanzas. También se nos presenta a Kristof, megalómano creador y realizador del programa e invisible antagonista de Jim Carrey interpretado por un estupendo Ed Harris, que rige los destinos en Seaheaven como un particular dios todopoderoso.

A partir de aquí se nos marca el curioso y macabro juego a dos bandas entre la realidad de Truman y la realidad “real”, metiéndonos con mucho talento el director a nosotros, los espectadores de la película (la realidad “real-real” creo que debería ser) en el saco de los espectadores que necesitan a Truman en sus vidas pero que sin embargo asistirán y animaran al héroe a su lucha por el conocimiento de la verdad que se le está negando. Resulta muy divertido vernos a nosotros mismos nerviosos esperando a que Jim Carrey se salve y de pronto observarnos como en un espejo y bajo la forma de cualquiera de esos televidentes que desde sus bares sofás o incluso bañeras desean exactamente lo mismo. Divertido si, pero nos da bastante que pensar.

Y es que bajo la máscara de comedieta que esta película puede tener, nos invita a reflexionar sobre muchas cosas serias, mucho más allá de la “crítica a los reality shows” que dicen que es este film. No, esta película nos ofrece mucho más. Temas como la relación del hombre actual con el mundo que le rodea, tan aparentemente limpio e inmaculado como Seaheaven por un lado, tan sucio y vil por otro, la pérdida de control del ser humano de su destino, el vacío que siente la gente en sus vidas, la cual les lleva a evadirse de las mismas y proyectar sus sentimientos y energías en algo irreal como el Show de Truman pero que, curiosamente está habitado por el único “personaje real” de la historia… hay más tela que cortar de la que puede parecer en un principio. De hecho y aunque todos estemos más que acostumbrados hoy día al fenómeno “reality”, creo que “El Show de Truman” está actualmente aún más acorde con el mundo que le rodea que el día en que se estrenó, lo cual por cierto es una pena.

Todo además escondido en una película divertidísima y terrible a la par, que nos da una de cal y una de arena constantemente y que no nos deja respirar, haciéndose cada vez más grande y trepidante hasta alcanzar un climax maravilloso con la escena de la despedida de Truman tras hablar con su “creador” Kristof. Escenas e imágenes tan geniales como el barco de Truman chocando contra el cielo pintado del set, el realizador que acaricia el rostro de Truman durmiendo proyectado en una pantalla enorme, la luna que se convierte en un foco para buscar a Truman en la noche, el anuncio del programa a nosotros, los verdaderos televidentes, la escena de Truman en la agencia de viajes o las decenas de chistes que surgen de los fallos del programa como la lluvia que persigue a Jim Carrey por la playa la convierten en una más que interesante película para ver o revisar hoy día.

Y por cierto, Jim Carrey y Ed Harris están los dos tremendos en toda la película.

Mucho más se puede decir, pero mejor que la veáis y disfrutéis por vosotros mismos, así que, “Por si no nos vemos, buenos días, buenas tardes y buenas noches”.

viernes, 14 de enero de 2011

"El graduado", resulta cómodo ir a la deriva

Había visto esta película hace años y no tenía ningún recuerdo de ella, grave error por mi parte. Todo aquel al que le guste el cine debería ver esta película varias veces a lo largo de su vida y cada vez le parecería mejor. Es buena, no, lo siguiente.

Benjamin Braddock (Dustin Hoffman) es un notable estudiante que ha terminado sus estudios y ahora le llega el momento de pensar en su futuro. Sus padres y vecinos le sobrevaloran por sus estudios, le ven con unas posibilidades y una proyección que se aleja mucho del pensamiento de Benjamin. Vive en un buen barrio y en una familia acomodada pero todo se trastoca cuando aparece en escena la Mrs. Robinson (Anne Bancroft), amiga de sus padres, casada y con 20 años más que él.

Este punto de partida permite a un genial Mike Nichols reflexionar sobre la confusión de la juventud. Es una disección de la mente de un joven que ve ante si un camino muy largo pero que no sabe a donde lleva y sobretodo no sabe si lo que hay en la meta le gustará. Ben es un estudiante ejemplar, pero se encuentra perdido, una sensación que todos hemos tenido alguna vez. Y la aparición de Mrs. Robinson sólo ayudará a desestabilizar más la virginal cabeza de Benjamin.


Los padres le tratan como a un niño, no le escuchan y le utilizan como a un payaso de circo para entretener a sus visitas. Tiene 20 años, ya es un hombre, pero cuando está con sus padres siente que estos no le comprenden. Pero la relación con la Señora Robinson no difiere demasiado porque el sigue siendo el menor. Ella es la experimentada en el sexo y él un simple aprendiz. Pasa de estar debajo de sus padres a estar debajo de su amante. Ella es la que lleva los pantalones, ella manda. Entonces aparece la hija de la señora Robinson, Elaine, y surge el conflicto del abandono de Ben por otra versión de ella pero más joven. Vemos el miedo a la vejez en una increíble Anne Bancroft, que por aquel entonces sólo tenía 36 años (nadie lo diría).

En 1966 Mike Nichols dirige su primera película, "¿Quién teme a Virginia Woolf?", un film con 13 nominaciones a los Oscar (cuando los Oscar todavía tenían sentido). Un comienzo prometedor y que no era fruto de la casualidad, ya que sólo un año más tarde estrenaría "El graduado", con la que ganó el Oscar a Mejor Director. Y no me extraña. Este tipo de películas deberían estudiarse en las escuelas de cine. La cámara siempre está en el lugar adecuado para mostrar lo máximo posible con el menor movimiento. Los actores están geniales, sus gestos, sus movimientos, la dirección de actores es impecable. Hoffman hace uno de los mejores papeles de su vida y de la historia del cine. Era su primera película y está extraordinario. Esa ingenuidad y su cara de novato, son perfectas para el personaje.

Punto y aparte merece el guión. Los diálogos son perfectos, tanto lo que se dice como lo que no. Y lo importante que son los secundarios para mostrar las reacciones y la manera de actuar del protagonista. No es una comedia pero no puedes evitar reírte ante algunos comportamientos de Dustin Hoffman, como en la secuencia del hotel.  


Muchos ha sido los directores que han bebido de esta película por su modernidad en la realización. Ese tono de videoclip, con una relación importantísima entre imagen y música. Viene a la cabeza la copia que Tarantino hizo de los créditos iniciales de "El graduado" para "Jackie Brown". Poco más y pone la canción de Simon and Garfunkel.

Como curiosidad, antes de rodar el famoso plano de la pierna de Anne Bancroft y Dustin Hoffman que le dice: "Esta usted intentando seducirme". Mike Nichols le dijo Hoffman: "Por mucho que vivas, nunca volverás a tener la oportunidad de rehacer esta escena y, sin embargo, la seguirás viendo en la pantalla por el resto de tus días". No sé vosotros pero yo ya la tengo apuntada.

Si habéis visto "El graduado", volver a verla y si no la habéis visto, dejar de leer estas tonterías y ponérosla. No os arrepentiréis.

Nota: 9,5.

domingo, 19 de diciembre de 2010

"Predator", la ley de la selva


Que no os lleve a engaño que el protagonista sea Arnold Schwarzenegger y que salga un bicho muy feo, "Predator" es una gran película porque John McTiernan es un gran director.

Parece mentira como algunas películas son capaces de detener el tiempo y vistas después de muchos años de su estreno siguen siendo muy actuales. Hoy en día estamos acostumbrados a un tipo de cine de acción y aventuras en el que lo más importante es la espectacularidad conseguida a través de complejos efectos digitales olvidándose por completo de todo lo demás. El argumento y los personajes siempre tienen que ser lo más importante porque es lo más difícil de crear y lo que va a conseguir que el espectador no se levante de su butaca.

"Depredador" destaca por su visceralidad y salvajismo, pero no entendido desde un punto de vista gore, sino desde un sentimiento primitivo. Es la lucha entre el hombre y la naturaleza. La ley del más fuerte. Hombre enfrentándose a lo desconocido. El cazador más implacable de la naturaleza se convierte en la presa de una entidad superior. Y todo esto lo vemos de una manera muy sencilla, sin grandes artificios ni edulcorantes, un disparo directo a la cabeza del espectador. No estamos ante una película para pensar sino para disfrutar.


John McTiernan hizo "Depredador" en 1987. Fue su segunda película, y fue un rotundo éxito de taquilla y de crítica. McTiernan ha nacido para realizar este tipo de películas, demuestra un control absoluto del ritmo y el tiempo de la acción. Sabe donde acelerar la narración o donde estancarla y lo hace todo de manera magistral.

La muestra es visible desde la primera secuencia. Una nave extraterrestre llega a través del espacio hasta el planeta Tierra. Y a continuación los comandos llegan volando en su helicóptero. El director establece un enfrentamiento igualitario en terreno neutral. Dos depredadores fuera de su coto de caza y que no están acostumbrados a luchar en un lugar de esas características. La película empieza y termina en la selva. No sabemos en que selva están, ni en que país, e incluso podría ser otro planeta (punto de partida de la última entrega, "Predators" dirigida por Nimrod Antal). Esto consigue crear un ambiente claustrofóbico y asfixiante, apoyado por la falta de información de la misión.

Algunas personas achacan un problema en la falta de tratamiento de los personajes. Sabemos poco sobre ellos, pero sabemos todo lo que necesitamos. Son mercenarios, trabajan por dinero, no son asesinos (dicho en la película) y son los mejores. La presentación de personajes se realiza de camino a la selva, es simple y directa. Son tipos duros pero llevan tiempo juntos, estableciendo unos lazos muy fuertes de compañerismo. Arnold Schwarzenegger es perfecto para el papel de Dutch y puede ser una de sus mejores interpretaciones, por supuesto detrás de Terminator.


Algo que llama la atención en la película, y que creo que es un acierto, es que tenemos que esperar 51 minutos para ver al Depredador físicamente. Hoy en día estamos acostumbrados a ver al "bicho" en los créditos, perdiendo mucha tensión. Todo ese clima de terror y suspense se pierde al conocer el otro lado. El miedo a lo desconocido. El conocimiento del ser alienígena es paulatino, vemos su visión térmica, luego su capacidad de copiar sonidos y voces (aprendizaje), su camuflaje. Una perfecta manera de enganchar al espectador para que siga el rastro de miguitas que el director le va dejando.

El primer ataque del comando a los milicianos, nos enseña su manera de actuar. Son un pequeño ejercito muy bien preparado y letal. Pero lo más importante es que nos muestra como el Depredador estudia a su enemigo, aprende sus movimientos y su forma de atacar, es la naturaleza en estado puro. A partir de este momento, el enemigo sabe que juntos son una máquina perfectamente engrasada pero solos son débiles. Establece un ataque específico, uno por uno, apología del divide y vencerás. Y cada baja en el grupo supone un golpe muy duro para los que quedan. Incluso llegan a perder los papeles y arrasan la selva a golpe de metralleta en una de las secuencias más inolvidables del cine de acción. Un acto más propio de aficionados que de soldados experimentados, pero demuestra sin lugar a dudas que no están preparados para enfrentarse a un enemigo tan superior.


A partir de este momento comienza una cuenta atrás, la huida para llegar al punto de encuentro con el helicóptero que les sacará de ese lugar pero todos irán cayendo por el camino hasta que sólo quede uno, Dutch.

El último enfrentamiento entre Dutch y el Depredador, es sin lugar a duda lo mejor de la película. El desafío entre hombre y naturaleza. Despojarse de toda la tecnología, una lucha cara a cara, utilizando sólo las manos y el ingenio. Incluso el Depredador se quita la máscara para mostrar su verdadera cara. Y al final cuando vemos al alien herido y escupiendo sangre fluorescente, Dutch siente pena por el derrotado porque el duelo ha sido digno y lleno de honor.


Nota: 8.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Crónica de un Ser Vivo, de Akira Kurosawa






El Sr. Nakajima es el adinerado dueño de una próspera fundición industrial. Tiene fortuna, mujer, hijos, amantes y algún que otro vástago no reconocido. A pesar de su fuerte carácter, ha ido adquiriendo con los años un terror casi irracional a que Japón vuelva a ser atacado con bombas atómicas o peor aún, con bombas H, lo cual hace que acometa proyectos cada vez más extraños que le están llevando a él y a su familia a la ruina. Sus familiares acuden a un Tribunal de Familia para incapacitarle legalmente ya que según ellos no rige bien y si continúa así puede llevar a todos sus seres queridos al desastre.

Apenas 10 años después del final de la Segunda Guerra mundial, Akira Kurosawa habla por primera vez en su filmografía del terror nuclear, los bombardeos atómicos y sus repercusiones en Japón (no será la última vez, volviendo al tema en “Rapsodia en agosto” o en uno de los episodios de “Los Sueños”) encarnándolo todo en el curioso personaje del Sr. Nakajima, un como siempre increíble y casi irreconocible (tardé un buen rato en ver que era él) Toshiro Mifune, que con tal de escapar de las nubes radioactivas es capaz de dejar toda su vida y llevarse a sus seres queridos a Brasil, lugar aparentemente seguro.

Somos testigos de su proceso de caída a la locura gracias al personaje del Dr. Harada (interpretado por otro clásico de Kurosawa, Takashi Shimura), un dentista que trabaja a media jornada en el Tribunal de Familia, que intenta comprender y justificar el miedo de ese hombre ante un horror tan grande como es un bombardeo atómico. En su investigación verá como ya no solo Japón, sino el resto del planeta, parece haber olvidado lo terrible de los acontecimientos recientes o peor todavía, cómo ya trae sin cuidado el hecho de que el mundo pueda ser destruido en cualquier momento.

A pesar de que no es una de las mejores de Kurosawa “Crónica de un Ser Vivo” sigue siendo una estupenda película, recomendable a pesar de que el tema que trata no es una preocupación en el mundo actual y ya está superado (como lo han superado los personajes de la película, claro). Bajo el telón del apocalipsis del Sr. Nakajima podemos disfrutar de uno de esos dramas que tan bien hace Kurosawa, drama familiar en este caso al sentirnos divididos entre el personaje de Nakajima al cual con el paso del film vamos comprendiendo cada vez más, y el resto de su familia que ve como todo su mundo se está viniendo abajo sin poder hacer nada por arreglarlo.

Es cierto que en ocasiones, sobre todo en la parte central de la película, la acción se hace un poco lenta aunque puede que esto sea porque el tema de las bombas a nosotros ya nos queda muy lejos, pero estos momentos quedan perfectamente camuflados bajo las interpretaciones de los dos protagonistas, que bordan sus papeles añadiendo mucho más drama a la historia de la que esta de por si tiene.

Pero no debemos pensar aún así que estamos ante una película menor, pues tiene escenas increíbles como la de la tormenta y el bebé, el tragicómico momento muy del estilo de Kurosawa en que una de las hijas de Nakajima refresca y limpia a los mugrientos trabajadores de la fundición con una manguera o la presentación del propio Nakajima. Además si la parte central del film como hemos dicho puede ser un poco pesada, todo queda compensado con la última media hora de película, cuando Nakajima decide tomar medidas más drásticas para convencer a su familia y el inesperado giro final que sufre el industrial a manos de sus trabajadores. Toda una lección interpretativa de manos de Mifune y Shimura nos dejan con el corazón en un puño e incluso a fecha de hoy, más de 50 años tras Hiroshima y Nagasaki, nos da un golpe de atención, obligándonos a no olvidar como el mundo cambió mucho más de lo que parece desde aquellos fatídicos días.

Y no me cansaré de repetirlo, que grande es Mifune.


jueves, 9 de diciembre de 2010

The Mist, de Frank Darabont




En noviembre de 2007, salía a la luz la nueva película de Frank Darabont “The Mist”. Una vez más el director americano se lanzaba a una adaptación de un relato de Stephen King, estrategia que hasta la fecha le ha funcionado muy bien (“The Green Mile”, “The Shawshank Redemption”).
En un pequeño pueblo de Norteamérica, después de una violenta tormenta, aparece una extraña y densa niebla que obliga a los habitantes a encerrarse en sus casas o comercios ya que todo aquel que entra en la oscuridad muere inevitablemente. Un grupo de ciudadanos deberá sobrevivir en el interior de un supermercado a los peligros que acechan en la niebla, pero pronto verán que los peores problemas no vienen precisamente del exterior.
Antes de nada diré que a pesar de no ser muy aficionado al cine de terror, “La Niebla” me parece una buena película y la disfruté mucho. Ya desde el principio del film Darabont, emplea su buen hacer como guionista y director, para definir sin complicaciones a todos los personajes dejándonos muy claros además, antes incluso de que llegue la misteriosa niebla, los potenciales conflictos que habrá entre ellos en un futuro. Los rencores entre los dos vecinos protagonistas, la insoportable “iluminada divina”, el “pequeño hombrecillo” que llena las bolsas de la compra, el cual resultará ser mucho más de lo que aparenta…en definitiva una especie de micro comunidad que bien puede representar cualquier punto geográfico de los Estados Unidos.
Todos se verán superados cuando llegue el terror sin forma de la niebla, de la cual nadie puede sobrevivir si se adentra, y mostrarán sus verdaderas caras al resto de “compañeros de supervivencia”. Y como para no verse superados, porque el director sabe tenernos en tensión y muy atentos durante toda la película, desvelando con cuentagotas los horrores que aguardan en la oscuridad y llevando a los personajes (y al espectador) cada vez más al límite de sus fuerzas tanto físicas como mentales. Cuando parecía que el horror había alcanzado su tope, se descubre siempre un poco más hasta llegar a una clara idea: no hay escapatoria ni salvación posible. Y claro, el conflicto entre los supervivientes del supermercado está servido, el cual hará que los protagonistas no solo se olviden, sino que casi prefieran, enfrentarse a la niebla que permanecer en esa casa de locos.
En general me parece que la gente ha sido muy dura con la intención de Darabont de “contar algo” en vez de hacer una peli de terror sin más. Yo creo que ha conseguido las dos cosas, y con bastante éxito. Vale que es todo muy obvio en ocasiones, sobre todo el personaje de la loca iluminada, pero en el año 2007, cuando en vez de la crisis en la economía lo que preocupaba al mundo (y a los Estados Unidos especialmente) eran los terroristas, las cartas con Antrax y ese tipo de cosas la situación no era demasiado diferente y los Estados Unidos se agarraban a un clavo ardiendo con tal de sentirse seguros frente al “amenazador” mundo que tenía alrededor. El cine y la literatura de terror siempre han sido un método para purgar los miedos de las sociedades de cada época y "The Mist" no es ninguna excepción, lo cual me parece muy bien.

Además, más que una película sobre su tiempo creo que se puede extrapolar a una película que nos lleva a pensar lo que pasa en cualquier supuesta civilización cuando todo se va al garete. Dice un personaje “La gente es civilizada mientras puedas pulsar un botón y una ambulancia viene a ayudarte”, es la frase que me parece resume mejor las intenciones e ideas del film.
La realización de la película es bastante buena, limpia y funcional como Darabont sabe hacer (por eso no entiendo las críticas de mucha gente, el tío va a lo que va y no se anda con tonterías ni filigranas artísticas), aunque hay algunas cosas que a mi gusto sobran como las horribles correcciones con zoom que hace la cámara, supongo que por aquello de darle más realismo a la acción, o una música en los últimos 15 minutos de la película que no pega ni con cola. Pero todo esto queda compensado con otros planos y escenas muy buenas como el ataque al supermercado de "lo que hay en la niebla" o la incursión a la farmacia en busca de medicinas. Además, toda la película tiene un aire de serie B mucho más cuidado de lo que puede parecer a simple vista, cosa que le sienta muy bien.

Si queréis pasar un mal rato (en el buen sentido de la palabra) y ver una buena película en una tarde de lluvia, “The Mist” es una elección obligada del cine reciente.

"Toy Story 3", ¿dónde están mis juguetes?

En 1995, una empresa desconocida para la mayoría del mundo, estrenó la primera película de animación digital de la historia del cine. La película se llamaba Toy Story y la "pequeña" empresa Pixar. Eran los inicios de un nuevo tipo de cine: cine de dibujos para adultos. Y la jugada les salió perfecta. Millones de recaudación, millones de espectadores y lo más importante, una película de calidad y a la altura del cine con actores de carne y hueso. Mucho más de lo que se puede pedir para una ópera prima.

Con Toy Story comenzó una de las sagas más importantes de la historia del cine. Sólo tendríamos que esperar cinco años para ver la segunda parte y darnos cuenta de que el éxito no era fruto de un día. Los juguetes volvían a la carga mejorados y superando a la primera entrega.

Luego llegarían otros exitos: Monsters Inc (2001), Buscando a Nemo (2003), Los increibles (2004), Cars (2006), Ratatouille (2007), Wall-E (2008), Up (2009). Pero seguíamos sin rastro de los juguetes.

Y ahora, en plena moda de trilogías, secuelas, precuelas, remakes, y demás sinónimos de película "sacacuartos", apareció Pixar como faro en la niebla para demostrar que la calidad de una película no es inversamente proporcional al número que lleve en el título. Y lo digo ya, Toy Story 3 es la mejor película del 2010. Un broche final perfecto para la saga de los juguetes animados. 


La película comienza con una secuencia de acción y aventuras que capta la tención del espectador desde el primer segundo. Todo un espectáculo digno de las grandes superproducciones de Hollywood. Aquí no hay tiempo para las presentaciones, ni falta que hace. Y de esta reflexión nace la duda más grande que me crea la película. Alguien que no ha visto las dos primeras entregas, ¿podría llegar a emocionarse tanto como alguien que si las ha visto?. Creo que no. Porque si algo tiene esta saga es que la hemos visto nacer y crecer. Y ese es el verdadero tema de la película, el paso del tiempo.

El punto de partida del argumento es que Andy se va a la universidad. Woody, Buzz y compañía, se verán relegados a formar parte del trastero pero una equivocación les lleva hasta Sunnyside, una guardería que a primera vista parece el cielo de los juguetes pero que terminará convirtiéndose en una cárcel. Comienza entonces una cuenta atrás para volver a casa antes de que Andy se vaya.

El guionista Michael Arndt ("Little Miss Sunshine") crea un mundo tan perfecto que da miedo. Los personajes, las acciones, las situaciones, los cambios de registro, los giros, el ritmo... no deja ningún fleco suelto. Es un guión donde se mezclan muchos géneros y esto es muy difícil de conseguir. Como se pasa de una secuencia dramática a una comedia, o a una de acción, y todo tiene un sentido y una lógica aplastante. Y toda esta maestría se transforma en  emoción para al espectador que pasa de reír a llorar en 10 segundos.

Llama mucho la atención el tratamiento del "malo de la peli", el oso Lotso, muy alejado de lo que estamos acostumbrados en este tipo de cine. Un personaje con un rencor y una maldad que llevará hasta sus últimas consecuencias.  


Homenajes al cine carcelario o de evasión y a múltiples películas. Guiños a España, con el Buzz Lightyear hablando en andaluz (un gran acierto). Un Ken que hará las delicias de todas las Barbies del mundo. En fin, una película que tiene de todo, amistad, amor, humor inteligente, acción, aventura, drama... y así podría seguir enumerando infinidad de atributos para terminar diciendo que es una película que hay que ver si o si. Da igual tus gustos cinéfilos, da igual que te guste Tarkovsky o Jackie Chan porque Toy Story 3 es de esas películas que consigue unificar todas las opiniones.

En otras circunstancias diría que con tres es suficiente y que sería muy difícil superar esta última entrega pero conociendo a estos genios de Pixar cualquiera dice que no a una cuarta parte, y a una quinta, sexta, séptima...

Por cierto, ¿creéis que puede ser la primera película de animación que se lleve el Oscar como Mejor Película?

Nota: 9,5.